
Joven, 22 años, 1.69 mts, comparado con el Diego, nombrado mejor jugador del mundo, ganador de todo lo que jugó en su club, Messi no es más que un pibe en el fin de su adolescencia y con mucho camino por recorrer.
A su edad, Diego hacía su debut mundialista en la mayor en España 82. Aunque con esperanza por lo que ya significaba, lejos estuvo de aquél que brilló y quedará en la memoria de todos los argentinos, aquél “barrilete cósmico” del mundial 86.
Maradona, Pelusa, Diego, D10s, Diegote, como se lo llame, fue grande, fue el mejor, fue aquél que demostró que colgar el número “
Pero Diego fue él mismo, fue el que le hizo el gol con la mano a los ingleses, fue el que le convirtió a los mismos el mejor gol de la historia de los mundiales, con lo que nos significa Inglaterra. Ese pibe de barrio que soñaba hacer lo que hizo y que creció en un país riquísimo en materia futbolística.
Messi es Messi, un distinto, ¿el mejor de éste tiempo? Quizás. ¿El mejor de todos? lo veremos; pero más allá de lo que haga con el balón, no es más que un ser humano, como también lo es Diego.
No tiene que demostrar lo que demuestra en Barcelona, “la pulga” tiene que jugar a la par de sus compañeros. Por favor, saquémosle ese peso de ser el sucesor!!! Que sea él, lo que le salga, siempre y cuando deje todo por nuestros colores.
¿Si en Barcelona lo acompañan mejores jugadores?; ¿si allí se juega mejor?, ¿si siente menos peso?; son conjeturas que pueden variar. Lo importante es que Lío sea auténtico, que sea él, que se divierta. Sólo así sacará lo mejor de sí, porque está acostumbrado a que lo aplaudan en sus virtudes y equivocaciones, que lo halaguen y no que lo abucheen. Jugó siempre en España, dónde el fútbol sigue siendo sano y bonito, y no una presión por ganar.
Tendrá ese tinte español y por ello algunos lo tildan de “pecho frío”, pero sin duda eligió defender la camiseta celeste y blanca por encima de la de España, y bancarce los reclamos de ésta sociedad, diferente a la española donde vive desde los 12 años y que no para de elogiarlo y premiarlo.
Paremos con la presión y dejémoslo ser, que sea Messi y no el nuevo Maradona. Que escriba su historia dentro y fuera de la cancha, que el mundial es de todos, de los 23 jugadores, del cuerpo técnico y de los 37 millones de argentinos.
Si es la figura, si hace magia, si inventa algo nuevo, disfrutémoslo como el mejor de esta etapa, y si no, si no juega bien los primeros partidos, o si éste no es su mundial, esperemos, porque Lionel Messi es un crack que en cualquier momento puede explotar.




